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El científico pintor que plasmo la belleza de la geografía mexicana. Por: Minette Argüello


Camino a Chalco con los volcanes, José María Velasco, 1891.


Estamos en el mes en el que se celebran las fiestas patrias en México y qué mejor manera de homenajear a nuestra cultura e identidad como mexicanos, que haciendo mención de distinguidos personajes que hicieron grandes aportaciones al arte mexicano. En este texto desglosaremos un poco de la relevancia de la obra de uno de los mejores pintores paisajistas latinoamericano, que nos legó un amplio acervo de obras que documentaron la basta riqueza natural del territorio mexicano.

José María Velasco fue un artista nacido el 6 de julio de 1840, en Temascalcingo, Estado de México. A sus 9 años, su familia se trasladó a la Ciudad de México, pero desafortunadamente el padre de José María muere cinco meses después de su llegada a la capital víctima de una epidemia de cólera, por lo que el joven José María se vio en la necesidad de trabajar en una tienda de ropa para ayudar a solventar a su familia, mientras estudiaba en el Colegio Lancasteriano de Santa Catarina Mártir, lugar en el que se manifiesta su inquietud por el quehacer artístico, acrecentándose su devoción por el dibujo.

Tuvo la oportunidad de ingresar más adelante a la prestigiosa academia de San Carlos, donde estudió en el turno nocturno mientras trabajaba en el negocio de rebozos de sus tíos. Durante su estancia como estudiante en la academia, estuvo bajo la instrucción de distinguidos maestros como Pelegrín Clave, Miguel Mata, Felipe Sojo, pero fue en particular la instrucción del paisajista italiano Eugenio Landesio la que se convertiría en la principal influencia de su obra. La metodología de enseñanza de Landesio implicaba una minuciosa observación y estudio del paisaje para poder entenderlo, por lo que solía llevar a sus alumnos de excursión para analizar y convivir con la naturaleza, despertando en ellos la habilidad de representarla lo más fielmente posible en el lienzo.

Es gracias a un concurso de pintura que Velasco gano, lo que le permitió ser acreedor a una beca que le favorecería poder continuar con sus estudios sin la presión de estresores económicos, lo que fomenta el desarrollo de sus estudios a niveles más profundos, adentrándose al estudió de las matemáticas, botánica, zoología y anatomía. A sus 18 años de edad se convertiría en profesor de perspectiva en la misma institución que lo formo como artista.

El trabajo de Velasco destaco por el protagonismo que dio en su obra a la geografía mexicana, mientras que sus contemporáneos permanecían inmersos en interpretar temas religiosos, mitológicos, históricos, etc. Las contribuciones de Velasco al arte mexicano comenzaron a diversificarse en su profundización sobre las ciencias naturales, antropología, geología, paleontología y geología, realizando detallados estudios de ilustración científica muy valorados por la sociedad mexicana de historia natural de la que fue nombrado presidente en 1881. Una de sus aportaciones científicas mas relevantes fue la documentación del proceso de adaptación de una especie de ajolote.

Para la elaboración de sus paisajes, Velasco solía acampar en cada locación a pintar antes y después de dibujar sus paisajes para estudiar con detenimiento los elementos geográficos, arquitectónicos y botánicos de la escena, su técnica pictórica era tan precisa que documentaba a la perfección la atmosfera ambiental del valle de México y otras regiones de la república en el siglo XIX, lo que le llevo a ser galardonado con una gran cantidad de preseas a nivel nacional e internacional.

Falleció en la Ciudad de México el 26 de agosto de 1912 a sus 72 años. Dentro de su productividad como artista llegó a crear cerca de 300 pinturas al óleo (destacando especialmente sus representaciones del valle de México), además de una basta cantidad de acuarelas, litografías, pinturas en miniatura y dibujos.

Velasco logro un reconocimiento universal para la pintura mexicana, elevando a México en el ámbito cultural. Estuvo al nivel de los mas prestigiosos artistas de la época, su obra está catalogada como monumento artístico de la nación y ha sido fuente de inspiración para otros artistas de diversas disciplinas.

A continuación, algunas muestras de su trabajo.


El valle de México, 1875.


La alameda de México, 1866.


Flora y Fauna del periodo cuaternario plio-pleistoceno, 1906.


Cardón, 1887.


Árbol de la noche triste, 1910.


Lumen en coelo, 1892.


Catedral de Oaxaca, 1887.


Patio del exconvento de San Agustín, 1860.

Templo de San Bernardo, 11861.


Pirámide del sol, 1878.

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