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El engañoso erotismo convertido en cisne. Por: Minette Argüello


Leda y el cisne por Johann Hofman


Es gracias al amplio abanico en cuanto a temas mitológicos retomados en su mayoría de textos greco romanos, que los artistas han encontrado pretextos de interpretación artística para explotar la riqueza que tan antiguos textos nos han legado sobre la concepción de nuestro existir. Es asombroso como los grandes artistas a lo largo de los siglos, recurren una y otra vez a los temas clásicos de la mitología, logrando ofrecernos una visión sorprendentemente fresca de lo acontecido en la historia.

Leda y el cisne es un mito tan inquietante por su contenido erótico, haciendo alegoría de las pasiones y debilidades humanas, tanto que se volvió un tema icónico en el mundo de las bellas artes.

La versión mayor aceptada relata que Leda, Reyna de Esparta era una mujer muy bella, tanto que el propio Zeus la deseaba. Un día, mientras caminaba junto al río Eurotas, se encontró con un hermoso cisne que escapaba del ataque de un águila. Lo protegió y este cisne que no era otro que Zeus transformado, fingiendo tal ataque para encontrar protección junto a Leda, así que aprovecho el momento para la seducirla o violarla (según cuentan otras versiones) la noche en que también se unió en intimidad a su esposo Tindaro rey de Esparta. Como consecuencia, puso dos huevos: de uno nacen Pólux y Helena, hijos de Zeus inmortales; del otro, Cástor y Clitemnestra, hijos mortales de Tindáreo..

El mito de leda y el cisne se hizo especial mente popular a partir del renacimiento, tras superar los estigmas relacionados a la sexualidad en la edad media y su rechazo a todos los motivos paganos, especial mente aquellos alejados de la concepción de la castidad, pues estos temas generaban escozor a la iglesia católica. El tema se volvió popular pues era más aceptable ver la imagen de una mujer copulando con un ave que con un hombre, aunque para el renacimiento aún seguía siendo un tema un tanto peligroso, pues comenzó a representarse primero en grabados, antes de verlo materializado en las majestuosas pinturas y esculturas conservadas en los grandes museos. Más adelante fue representado en la poesía, el cine, la fotografía y la danza.

El significado del cisne es universal. Este ha sido considerado desde la más remota antigüedad como un símbolo de realeza espiritual, relacionándolo con los Misterios Sagrados de distintos países y religiones, dotándole de gran protagonismo en varias historias y leyendas. Una de ellas está relacionada con su canto. Inicialmente, esto puede sorprender porque es un ave que no canta como otras y, en realidad, es poco sonora, pero hablándose de mitología pudo haber sido este canto otra herramienta para seducir a Leda.

Si lo miramos desde una perspectiva psicoanalítica, el lado erótico de la historia incrementa, pues el largo cuello del cisne puede ser asociado como elemento fálico en relación a la intimidad con la mujer.

Pasando a las representaciones del tema, podemos encontrar desde las más sutiles como la imagen de portada de este artículo, donde vemos el acercamiento del cisne, a más sensuales y eróticas que exponen tal momento de intimidad.

Una de las obras más famosas es la realizada por Leonardo da Vinci, de la cual penosamente solo quedaron bocetos y copias que hicieron otros artistas, pues esta joya de Leonardo está desaparecida. La copia más aceptada fue un temple realizado por Cesare da Cesto uno de sus discípulos, obra conservada en la galería Borghese.

Otra representación también desaparecida y de la cual solo queda una copia conservada en la Galería Nacional en Londres es de la realizada por Miguel Ángel.

Uno de los más recientes hallazgos arqueológicos fue este fresco encontrado en Pompeya que narra el encuentro.

Leda Atómica de Salvador Dalí es una de las representaciones más interesantes que resalta por su minuciosa composición y simbología.

Entre los elementos flotantes encontramos una escuadra en referencia a la matemática y un libro rojo, tratándose posiblemente de la Biblia. Vemos también tres gotas de agua en la franja inferior y el cascarón de huevo que representa la descendencia del mito, es decir, el fruto de la vida. Además de que es su esposa Gala quien posa para el cuadro y el cisne viene siendo la representación de Dalí.

Si hablamos de representaciones más eróticas podemos encontrar esta explicita interpretación de François Boucher, llevando la escena a un espacio de mayor intimidad y Leda entregándose más provocativa al cisne.

En cuanto a la escultura podemos apreciar esta pieza propia del arte rococó del artista Étienne Falconet mostrándonos un erótico y sutil encuentro.

También la terracota de Ernest Carrier Belleuse dentro de la colección del Metropolitan de Nueva York.

Interpretaciones más contemporáneas las podemos encontrar en la estupenda serie fotográfica por Derrick Santini, serie que describe el inicio y fin del encuentro, serie de la que destaco esta imagen que podría ser el clímax de la historia.

Final mente este mito tampoco podía pasar desapercibido para la danza en esta representación adaptada al ballet clásico.



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