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El milagro de la virgen de Guadalupe como recurso pictórico novohispano. Por: Minette Argüello.


Fragmento de la imagen de la virgen de Guadalupe en la Basílica de Guadalupe.


Este 12 de Diciembre del 2020 se conmemoro el 489 aniversario de las apariciones de la virgen de Guadalupe, fiesta de significante importancia para los Mexicanos y demás devotos de la imagen en Latinoamérica, pues independientemente de la fe y devoción depositados en la Guadalupana, su imagen nos evoca a la importancia histórica y socio cultural dentro del proceso de mestizaje en la nueva España y lo bien recibida que fue la imagen en una sociedad clasificada en castas, hasta convertirse en icono de identidad nacional.

Santa María, Virgen de Guadalupe patrona principal de la Nueva España, José de Rivera, óleo sobre tela, 1778.


Es a la llegada de los primeros misioneros a México, que los frailes aprovecharon como parte del proceso de evangelización de los pueblos nativos, la relación que encontraron en cuanto a la sensibilidad de la población con las artes a través de sus edificaciones e ídolos hacia sus deidades, que hicieron uso de la iconografía católica como recurso para introducir la religión a los habitantes y así sustituir los ídolos que los representaban. Una vez avanzado el proceso de conquista, serán en ese entonces las catedrales e iglesias, los nuevos centros de comunión entre las artes, destacando: la pintura, la literatura, la música, la escultura y la arquitectura disciplinas protagonistas dentro de lo que se conoció como “Arte novohispano”.

La iglesia tenía a su servicio a destacados pintores para los retablos y contaban con importantes compositores, quienes escribían obras para las ceremonias litúrgicas. Además se aprovecho el conocimiento de los indígenas en cuanto a talla, que aunado al aprendizaje del evangelio, se tallaron las imponentes fachadas de las catedrales que fueron incrementando en su numero de construcciones, pues se edificaban dedicadas a un sinfín de santos reconocidos por la iglesia católica siendo mas comunes los dedicados a la imagen de cristo y la de María, que con la aparición de “la virgen de Guadalupe” en 1531, se convirtió en un acontecimiento que necesitaba ser difundido a través de las muchas interpretaciones de los pintores novohispanos, para afianzar las creencias religiosas y dar a conocer el milagro.

El tema guadalupano fue uno de los más representados en la pintura novohispana, cientos de copias de la célebre imagen fueron producidas por los pintores hasta conformar un extenso y rico de acervo de pinturas y esculturas realizadas desde el siglo XVII al XIX. Sin embargo, los pintores novohispanos manifestaban dificultades que les impedían reproducir la imagen correctamente, pues había que copiarla en distintos formatos y de la manera mas fiel posible, pero fue hasta que al famoso pintor Juan Correa (distinguido por el famoso retrato de Sor Juana), tuvo la fortuna de sacar una calca del ayate original, dando la oportunidad a los artistas cercanos a él, para que pudieran lograr imágenes más fieles al original.

La necesidad de reinterpretar la imagen a intención del artista (sobre todo por quienes no la conocían) en función de sus recursos técnico pictóricos, la diversificación de la temática, aunado a la necesidad de contar la historia del milagro y el fenómeno de los exvotos (imágenes que se encomendaban a los artistas en agradecimiento a un santo por un favor cumplido), que tenemos una gran cantidad de imágenes del periodo novohispano que aluden a la recreación del milagro de la virgen de Guadalupe, como testimonio del impacto iconográfico que ha tenido para la sociedad extrapolándola a diversos productos en esta actualidad, pues ha generado una gran demanda entre distintos sectores de la sociedad.

La importancia histórica de la imagen de la virgen de Guadalupe se ha mantenido inmarchitable durante siglos y es un interesante ejemplo de la relación entre arte y fe.


A continuación, presento algunas interpretaciones de la imagen durante el periodo novohispano.

Lienzo de la virgen realizado por Juan Correa hacia 1704


Representación de la Virgen de Guadalupe con la Santísima Trinidad, San Ignacio de Loyola y San Antonio como testigos, Miguel Cabrera,1767.


El padre eterno pintando a la virgen de Guadalupe, anónimo, S XVIII.


Coronación de la virgen de Guadalupe con San Francisco como atlante,

anónimo, S. XVIII.


Exvoto para la virgen de Guadalupe, anónimo.

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