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El poder de una imagen: Los bestiarios. Por Minette Argüello


El sátiro del mar, ilustración tomada del Historiae animalium Liber IIII del siglo XVI.


¿Cómo resolver las inquietudes que nuestra mente no comprende sobre la realidad?

A falta de conocimiento basado en la lógica y razonamiento científico, no queda otra solución que apelar a la imaginación y la fantasía, por lo que afortunadamente gozamos del legado de “Los Bestiarios”, conocidos en latín como Bestiarum. Se trata de recopilaciones enciclopédicas de naturaleza descriptiva e ilustrativa surgidos en la época medieval, las cuales eran protagonizadas por criaturas compuestas fantasiosamente a partir de la hibridación de partes corporales basadas en la fauna y flora de la naturaleza, pero muy alejados de un libro de ciencias naturales.

Ante la desinformación y la ignorancia que se vivía en ese entonces, los bestiarios se convirtieron en catálogos que ilustraban las noticias que traían los viajeros que regresaban de países exóticos del continente asiático, tierras que para los occidentales europeos resultaban ser muy enigmáticas, sobre todo ante las novedades de los viajes de Marco Polo. No había distinción entre saber si se trataba de noticias verificables o legendarias, pero satisfacían las inquietudes sobre lugares lejanos.

El comienzo de los bestiarios nace con la creación del Fisiólogo, que es un manuscrito redactado en griego entre los siglos II y IV después de cristo. Se volvió tan trascendente como la biblia, que fue traducido en latín, etíope, armenio y sirio. Del Fisiólogo derivan otros bestiarios medievales y durante toda la edad media las enciclopedias se inspiraron en esta fuente, aunada a la importancia de la obra Naturalis de piscibus et cetis, construida por 37 libros dentro de los cuales destina varios referentes a la zoología de animales de todo ámbito, así como otros destinados a la botánica y la mineralogía.

A partir del siglo XII en adelante se popularizaría la producción de los bestiarios donde la historia e ilustración de cada una de estas bestias solía ser acompañada de una lección de carácter moral que reflejara o reforzara la creencia de que el mundo es una obra divina creada por Dios, por lo tanto, cada ser vivo tiene una función en particular. Por ejemplo, si nos remontamos al Fisiólogo, aparece una descripción en la que la hembra del pelicano abre su pecho para rociar con su sangre los cuerpos muertos de los polluelos y que aquella sangre los devuelve a la vida. Este ejemplo y en general cada una de las criaturas descritas hacen una referencia al lenguaje simbólico de los animales en la literatura y en el arte medieval, por lo que la historia del pelicano podía ser comparable con la representación del sacrificio de Jesucristo para salvar a sus hijos, con lo que cada criatura adquiere una realidad superior que aunado a la enseñanza religiosa sirvió como un excelente medio para atemorizar a la población a lo desconocido, aprovechando su incapacidad para entender la retórica bíblica.

Es a partir de este contexto de desinformación y carencia de medios de información más creíbles, que podemos constatar el poder de una imagen, pues una ilustración por muy burda y grotesca que parezca, era suficiente para dar credibilidad de su contenido arraigada al arquetipo de que la fealdad es sinónimo de maldad.

Con el paso de los siglos hasta la actualidad se ha mantenido constante la interpretación y creación de criaturas fantásticas, solo que su connotación ha cambiado dulcificando cada vez más el tema como lo podemos apreciar en las bellas obras de carácter mítico del periodo renacentista a las inquietantes creaciones de personajes del surrealismo y tiernos personajes animados. En la actualidad el tema sigue siendo muy utilizado para alimentarlo con creatividad, sobre todo durante la niñez donde desbordamos todas nuestras fantasías reflejadas en los personajes realizados en nuestros dibujos.

Los medios como la fotografía, el cine, la animación, los videojuegos, etcétera, mantienen el esquema de fantasear con lo desconocido, encontrando en ello una buena herramienta para seducir al público a través de la creación de seres fantásticos que alimentan la necesidad de imaginar lo que aun desconocemos como la vida en otros planetas.

A continuación, una breve selección de obras que ilustran el tema.


Página del fisiólogo donde se hace la descripción del jaguar.


Etimologías de San Isidoro de Sevilla.


Pelícanos del Bestiario de Aberdeen.


Elefantes de agua del Bestiario de Rochester.


Peces y araña de mar, tomados del bestiario de Juan de Austria.


Dibujo de Cerberos por Giuseppe Arcimboldo, 1585.


Una comadreja atacando a un basilisco, grabado de Wenceslas Hollar.


Mujer virgen con unicornio de Rafael Sanzio 1506.


Familia Centauro, Sebastián Ricci, S. XVII.


La creación de las aves, Remedios Varo, 1957.

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