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Psique. El universo de la mente tiene alma de mujer. Por: Minette Argüello


Psique reconociendo a Cupido dormido (fragmento), de Joseph Marie Vien.


El estudio de la mente es un tema muy enigmático para comprender y del que aún desconocemos mucho. A lo largo de la historia de la humanidad, hemos sentido esta necesidad de entender esta parte intangible e inmaterial que gobierna nuestras cabezas, concibiendo una serie de razonamientos filosóficos que ayudan a definirla. Posteriormente el tema sobre la mente comenzó a estudiarse a un nivel más profundo a través del desarrollo de la psicología y las neurociencias, alejándose por mucho de las concepciones filosóficas, teológicas, metafísicas, etc.

La “Psique” se volvería un término fundamental que se enlazaría a la palabra mente para poder comprenderla. Esta palabra proviene del vocablo griego Psyché que significa “alma humana”, en referencia a la energía o fuerza vital que posee un cuerpo en vida y que se separa de este tras su muerte. Con el estudio más especializado a partir de diversas investigaciones, se puede definir técnicamente a la Psique como el conjunto de capacidades humanas en un individuo que establecen un orden mental a partir del intelecto, la emoción y la voluntad, regidos por los procesos conscientes e inconscientes.

La historia de la psicología nos desglosa una serie de importantes personajes que intervinieron en la comprensión de la Psique y por quienes se diversifican varias escuelas de su estudio destacando la psicoanalítica, aunque detrás de todas las definiciones que podamos construir para entenderla, vale la pena conocer la historia de la protagonista un mito muy influyente en la filosofía y las artes, cuyo nombre esta muy presente en los estudios de la mente.

Psique era una princesa hija un rey de Anatolia, cuya belleza era tan extraordinaria que la hacia resaltar entre sus dos hermanas, tal era la belleza de Psique provocó la envidia de la diosa Afrodita quien ordenó a su hijo Eros la enamorase del hombre más horrendo del mundo. Al tratar de cumplir la orden de su madre, Eros queda prendado de la belleza de Psique y decide lanzar al mar la flecha destinada a enamorarla de un ser abominable.

Por otro lado, las hermanas de Psique se casaron con príncipes apuestos, mientras que Psique y su padre no comprendía por qué ningún hombre se atrevía a pedirla en matrimonio a pesar de que todos la idolatraban. Su padre desconsolado visita al oráculo quien le indica que debería abandonar a su hija vestida de novia en lo alto de una montaña, donde aparecería el ser que habría de desposarla, pero se trataba de un monstruo alado al que los mismos dioses le temían. por lo que Dios Céfiro decide protegerla transportándola con su viento en lo profundo de un valle.

Cupido estaba decidido en convertirla en su amante, así que lleva a Psique a su palacio mientras ella se encontraba dormida y para que su madre Afrodita no se enterase, el solo se presenta de noche con Psique para hacerla suya, aprovechando la obscuridad para quedar en el anonimato frente a ella. Psique sabía que aquella presencia se trataba del ser amado que ella había esperado y pese a no poder ver su imagen a la luz, cedió a una promesa que su anónimo amante le pidió “que nunca revelara su identidad”. Psique confiaba en que no se trataba de un ser abominable, por lo que aceptó la promesa.

Pasado un tiempo Psique comenzó a sentirse insatisfecha con su vida a pesar de estar rodeada de riquezas y comodidades, pues se sentía sola al esperar la llegada de la noche para estar con Eros, por lo que solicitó su consentimiento para visitar a sus hermanas a quienes ya extrañaba. Eros le concede el permiso y Psique se reúne con ellas llenándolas de obsequios. Sus hermanas se muestran inquietas por saber quién era el esposo de Psique, por lo que ella trata de inventarle una identidad, aunque termina confesando que en verdad no le conoce. Las hermanas inquietan a Psique con la idea de que pudiese tratarse del monstruo alado que predecía el oráculo y que quizá ella se encuentre en peligro, esto la alarmó de tal modo que espero la noche para que llegara su amante y cuando este se encontraba dormido Psique encendió una lámpara de aceite para conocer de quién se trataba. Así como la luz alumbró a Eros, se reveló la imagen de un joven tan bello con su arco y flecha a sus pies, provocando tal embeleso en Psique a Eros, que accidentalmente derramó una gota de aceite sobre el Dios, quien despertó inmediatamente y al sentirse traicionado por que Psique rompió su promesa, desapareció inmediatamente.

Psique desconsolada vago por el mundo en busca de Eros, hasta dar con su madre Afrodita quien le puso cuatro pruebas para poder reunirse con su hijo. Psique con ayuda de criaturas y elementos de la naturaleza, pudo superar tales pruebas con excepción de la última en la que bajó al inframundo para pedir a Perséfone (reina de este lugar) un poco de su belleza, la cual guardaría en una caja para Afrodita. Al salir del inframundo se siente tentada a tomar un poco de esa belleza para agradar más a su esposo, pero brotó de la caja un vapor narcótico que la sumergió en un profundo sueño. Eros conmovido por las acciones de Psique para recuperarlo decide rescatarla liberándola de ese sueño, llevándola ante Zeus para pedirle que la volviese inmortal y casarse con ella. Afrodita hizo a un lado su rencor por Psique, consintiendo esta unión de la que florece una hija llamada Hedone.

Este mito fue tan relevante que se realizaron bastantes representaciones artísticas que ilustraban distintas escenas de su contenido popularizándolo aún más. Las representaciones más vistosas son en las que se interpreta a Psique con alas de mariposa aludiendo al alma que emerge triunfante.

Psique venerada por la gente, Luca Giordano, óleo sobre lienzo, 1695-97.


El rapto de Psique, William Adolphe Bouguereau, óleo sobre lienzo, 1895.


Eros y Psique, por François Gerard, Óleo sobre lienzo, 1798.


Eros y Psique, Antonio Canova, escultura en mármol, periodo neoclásico.


Psique y Cupido, François-Édouard Picot, Óleo sobre lienzo, periodo neoclásico.


Psique descubre a Cupido, Giuseppe María Crespi, Óleo sobre lienzo, barroco italiano.


Caronte y Psique, Spencer Stanhope. Óleo sobre lienzo, 1890.


Psique abriendo la caja de oro, John William Waterhouse, óleo sobre lienzo, 1903.


Mercurio lleva a Psique al Olimpo, Villa Farnesina, fresco, 1517-18.


El matrimonio de Eros y Psique, François Boucher, óleo sobre lienzo, 1744.



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