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‘Sensing4farming’: la clave tecnológica para tener mejores vinos en tu mesa

La agricultura inteligente aterriza en la industria del vino para que todo el proceso de elaboración de los caldos sea digital, desde la cepa hasta la copa.


Ante el cambio climático que ha hecho más corto el ciclo vegetativo de la vid y la enorme competencia que existe en el mercado vinícola, los retos para elaborar caldos de alta sofisticación y complejidad han aumentado.


Para ello, la gestión digital de los viñedos y las bodegas se ha convertido en una herramienta fundamental.


Así lo asegura en entrevista con El Financiero el empresario español José Moro, copropietario de Bodegas Emilio Moro y miembro de una de las familias más tradicionales en la industria vitivinícola, con más de 120 años de experiencia en complacer los paladares más exigentes.


“Si queremos mejores vinos, uno de nuestros caminos es la tecnología”, dice el vitivinicultor al hablar sobre Sensing4Farming, el nuevo proyecto de agricultura inteligente que Bodegas Emilio Moro ha iniciado en colaboración con Vodafone para implementar la gestión digital en sus bodegas y viñedos de Ribera del Duero, una de las franjas más ricas del planeta para el cultivo de la vid, ubicada en la comunidad española de Castilla y León.


El objetivo, asegura Moro, es el que siempre ha tenido la empresa desde los tiempos de su abuelo Emilio Moro: elaborar los mejores vinos, pero ahora sustentados en datos precisos y no sólo con base en la experiencia del productor.


“Hemos hecho un mapa de geolocalización para el control de nuestros viñedos y de la madurez de la uva antes de las vendimias. Además, hemos conseguido hacer una fotografía de cada viñedo por medio de drones para hacer abonados a la carta y, de esa manera, utilizar nuestros mecanismos de gestión de viñedos de una manera más sostenible.


A este proyecto le llamamos La Bodega del Futuro”, asegura quien recientemente se convirtió en el primer bodeguero en pertenecer a la lista de Los 100 empresarios líderes en innovación de Forbes España.


Entre las tecnologías que se utilizan en esta administración digital de la producción vitivinícola están los sensores de campo, la tecnología satelital, el Big Data y la inteligencia artificial. Todo esto englobado en lo que se conoce como el Internet de las Cosas.


“Lo que pretendemos es digitalizar todo el proceso de elaboración, desde la cepa hasta la copa. Para ello, monitorizamos todos nuestros viñedos con sensores e imágenes vía satélite que nos dan la máxima información del viñedo, todo esto en una plataforma en la cual utilizaremos sensores para medir los distintos parámetros dentro del vino. Todas las decisiones que tomamos con base en nuestro conocimiento, nuestra intuición y nuestra emoción, ahora queremos soportarlas con datos”, señala.


Bodegas Emilio Moro cuenta con 420 hectáreas de viñedos. En ellas, detalla Moro, se juegan con muchas variedades de uvas, cada una con una característica organoléptica y una complejidad diferente. Actualmente, es una de las bodegas con mayor variedad de etiquetas con denominación de origen.


Y es que en el gran abanico de bebidas que hoy existe en el mundo, confía en que el vino no ha perdido adeptos. Al contrario: “tiene un carácter tan saludable dentro de las bebidas alcohólicas que cada vez se vuelve más fundamental saber entender y hablar de vinos en una mesa de amigos o de negocios”.


Con la gestión digital de las bodegas, afirma, la producción del vino se volverá más sostenible y eficaz, hasta el punto que la única variable del proceso incapaz de controlar sea el clima.


“Con el cambio climático lo que se modifica es la vendimia. Cuando era niño vendíamos entre el 11 y 15 de octubre; ahora vendemos entre el 15 y el 20 de septiembre, pero no es algo fijo. Está muy irregular el tiempo”, observa.


Si se toma en cuenta que con el calentamiento global hay un incremento de las temperaturas medias y ya no llueve con la misma regularidad —e incluso a veces no llueve — la conclusión es muy clara para José Moro: “el ciclo vegetativo de la vid es cada vez más corto, por eso estamos buscando nuevas fórmulas para que el ciclo vegetativo dure lo que tiene que durar.


Y para ello plantamos a cada vez más altura, a 900 o 950 metros, que es donde se activan las enzimas responsables de la maduración y donde los vinos adquieren una maduración mucho más homogénea.


Estamos empezando a buscar en distintos pies sobre los que plantamos para que el ciclo vegetativo sea más largo. Permanecemos atentos mientras se sigue consolidando este cambio climático que afecta al cultivo de la vid, aunque de momento sea poco apreciable”.

La gestión digital de los viñedos y las bodegas se ha convertido en una herramienta fundamental.Fuente: Emilio Moro

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