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La influencia de la maternidad en el arte


Fotografía de la artista Ana Álvarez Errecalde.


La figura de la mujer tiene una presencia fundamental en el ámbito de la cultura y el arte, principalmente como modelo y en las últimas décadas fortaleciéndose su reconocimiento como artista.

Estamos conmemorando una fecha muy especial en este mes de mayo, donde reconocemos la importancia de la maternidad en la formación y crianza de la humanidad, pues la función materna transmite un cúmulo de elementos culturales, costumbres y creencias que son heredados ideológica y afectivamente, teniendo un impacto en la conformación de los valores de los hijos como individuos, por ello artistas a lo largo del tiempo no podían dejar pasar el tema desapercibido aportandonos un extenso acervo de representaciones artísticas sobre el tema.

El arte en función de transmisión de la cultura se ha valido de la imagen de la madre para generalizar un mundo iconográfico sobre el tema, evocando a la fertilidad de la mujer, la redondez de sus formas o su capacidad para crear y brindar alimento.

Desde que el ser humano comenzó a pintar en las cavernas ya tenía necesidad de plasmar la maternidad como un acontecimiento casi mágico desde la gestación del bebé en el vientre de la madre, por ello junto con el desarrollo de las civilizaciones y la confirmación de sus deidades dentro de sus religiones surgen deidades maternales como objeto de un culto para veneración. Con el catolicismo predominó la imagen de la virgen María, que engloba las cualidades idealizadas de una madre.

Más adelante las corrientes artísticas siguieron interpretando el concepto de la madre continuando con el ideal de la mujer embelesada con su hijos en una atmósfera de bienestar absoluto, manteniendo el concepto de la maternidad con la relación de dar algo: vientre, pecho, brazos.

Psicoanalítica mente también se analiza la preparación de la madre antes de tener a sus hijos, al prestar no solo su cuerpo, sino también su mente al canalizar todas sus energías emocionales en la protección y crianza de sus hijos.

La romanización de la maternidad a lo largo de los siglos lleva a este tema un plano idealizado, interpretado en su mayoría por artistas masculinos, haciendo a un lado la complejidad del hecho de convertirse en madre, etiquetando también como un fracaso social a las mujeres que por diversas circunstancias no pueden o no desean ser madres, lo cual solo deriva en generar una frustración para las mujeres.

Artistas mujeres contemporáneas han abordado el tema de una manera en la que rompen con la idealización edulcorada de la maternidad para ofrecer una visión más humana sobre las complejidades de ser madre y generar una empatía con las mujeres que sacrifican demasiado por sus hijos, aunando las expectativas sociales sobre una mujer en cuánto su facultad de gestar vida, más allá de las demás cualidades que pueda poseer.


Berthe con su hijo, Mary Cassatt, óleo sobre tela, 1900.


Retrato de noble embarazada, Marcus Gheerhaerts, óleo sobre lienzo, 1595.


Triángulo de amor, Eva Salazar, óleo sobre lienzo, 2008.


La visitación, Rogier Van Der Weiden, 1435.


Maternidad, Tamara de Lempicka, óleo sobre lienzo, 1928.


Danesa, Anna Ancher, óleo sobre tela, 1859-1935.


La caridad, Manuel Ocaranza, óleo sobre tela, s/f.


Madre e hijo, Bouguereau, óleo sobre tela, 1903.

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