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Simonetta Vespucci, la musa de los pintores renacentistas. Por Minette Argüello


Simonetta Vespucci

La identidad de las musas que inspiraron grandes obras de arte no ha quedado en el anonimato por completo y el caso particular de Simonetta Vespucci es un claro ejemplo de una mujer que, pese a que poco se sabe de su vida ya que fue muy efímera, su alma sigue viva por medio de un amor que quedo impreso en algunas de las obras que nos ayudarían a comprender los cánones estéticos del renacimiento italiano.

Simonetta Cattaneo fue el nombre de una de las modelos mayormente representadas en la historia del arte. Nació en 1453, proviniendo de una prestigiosa familia de comerciantes de Génova. El apellido Vespucci con el que sería reconocida, le fue otorgado a sus 16 años cuando contrajo nupcias con el florentino de su misma edad Marco Vespucci, como parte de un acuerdo ventajoso para la familia Cattaneo, con el fin de acrecentar su prestigio y aprovechar la relación que los Vespucci tenían con los Médici. A partir de ese matrimonio Simonetta se trasladaría a Florencia donde transcurriría el resto de su corta vida.

Simonetta fue tan bien recibida por la sociedad florentina por su belleza y prestigio social, al grado de atraer la atención hombres poderosos como los hermanos Médici gobernantes de Florencia: Giuliano de Médici y Lorenzo el Magnífico.

En el año de 1475 Giuliano de Médici realizaría una justa aparentemente con motivo de la celebración de una alianza entre Florencia y otras poblaciones italianas, aunque se especula que el motivo fue para cortejar a la joven Simonetta, pues Giuliano portó una bandera con la imagen de ella y una frase que decía “la sin igual”, resultando victorioso del torneo, proclamando a Simonetta como “Reina de la belleza”, manifestando así el amor que sentía hacia ella.

La Florencia del siglo XV era una ciudad en pleno apogeo de las virtudes artísticas e intelectuales del renacimiento italiano. Es aquí donde se gestaba la formación de destacados artistas quienes por supuesto, no pudieron dejar pasar desapercibida la belleza de Simonetta. Entre sus admiradores se encontraban pintores como hermanos Ghirlandaio, Piero di Cosimo y el joven Sandro Botticelli, quienes utilizarían su imagen como inspiración para representarla en varias de sus obras.

La obra de Botticelli sería el testimonio más evidente del amor platónico que Simonetta había sembrado entre los artistas, pues el famoso pintor se enamoró tan profundamente de ella, que pese a no ser correspondido elaboró una gran cantidad de bocetos del rostro de Simonetta para convertirla en la protagonista de sus obras más importantes.

Desafortunadamente para Simonetta, en el año de 1476 la muerte reclamaría su belleza al hacerla víctima de Tuberculosis a la joven edad de 23 años. Sandro Botticelli le guardo tal devoción después de su muerte que no se casó ni se le conoció alguna relación. Siguió representando a su musa en diversos estudios de su obra hasta el día de su muerte en el año de 1510 y había pedido ser sepultado junto al cuerpo de Simonetta en la iglesia de Ognissanti, perteneciente a la familia Vespucci en Florencia.

La obra que corona y mejor homenajea la belleza de Simonetta es el famoso cuadro del nacimiento de Venus, acabado después de la muerte de la musa. En esta obra Simonetta queda elevada al plano celestial de los dioses al ser incorporada en este bello relato mitológico que dignifica sutilmente la imagen del desnudo femenino.

A continuación, una recopilación de obras sobre la imagen de la musa.


El nacimiento de Venus, Sandro Botticelli, temple sobre lienzo, 1482-1485.


Detalles de la obra “La llegada de la primavera”, donde se aprecia el rostro de Simonetta interpretando a la diosa Flora, temple sobre lienzo, 1477 – 1478.


Retrato póstumo de Simonetta Vespucci, Sandro Botticelli, temple sobre tabla, 1476 – 1480.


Retrato de una joven, Sandro Botticelli, temple sobre tabla, 1480 – 1485.


Simonetta Vespucci como Cleopatra, Piero di Cosimo, temple sobre retablo, 1490.


Retrato de una joven (posiblemente Simonetta), Doménico Ghirlandaio, temple sobre tabla, 1485.

Virgen de la granada, Sandro Botticelli, temple sobre tabla, 1487.


Detalle de la obra Las pruebas de Moisés donde Botticelli filtro la imagen de Simonetta entre los personajes, Fresco, 1481 – 1482.


Simonetta interpretando a la verdad desnuda, en este detalle de la obra La calumnia de Apeles, Sandro Botticelli, temple sobre tabla, 1495.



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